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La Trinidad, gran riqueza natural con vestigios arqueológicos

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Aquí se encuentra uno de los juegos de pelota más grandes del país.

Por Marisol Barbosa

Noticias

La Trinidad es una comunidad en Tequisquiapan que cuenta con diversidad ecológica, lapidaria y arqueológica que puede traducirse en la atracción de turistas. Fue hace un par de años que la zona recibió el reconocimiento de área de reserva ecológica, pero por la falta de recursos económicos no se concretaron proyectos.

Adolfo Barrón, presidente del comité de pueblo mágico, recordó que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ubicó uno de los juegos de pelota más grandes del país; sin embargo, necesita ser descubierto y que los habitantes cuiden de él para que represente una opción de ingresos económicos en la zona.

Los vestigios se ubican sobre el camino que conecta con la mina de la Carbonera y a 20 minutos de la cabecera municipal; el área se caracteriza por tener una amplia vegetación que cubre gran parte de las estructuras; a pesar de ello se aprecian a simple vista construcciones que son vestigios de una civilización.

La estructura principal es una muralla que mide más de 4 metros de altura, un espesor de 1.5 metros y una longitud de 30 metros; asimismo hay seis basamentos de rocas apiladas, que denota la importante actividad social que hubo en la época prehispánica.

El entrevistado explicó que gracias a información proporcionada por el INAH, hoy saben que se trata de un emplazamiento de la cultura Chichimeca del periodo epliclásico comprendido entre los años 650 y mil.

En un futuro, se contempla el rescate de dichos espacios, delimitando un área de protección, ya que con el paso de los años algunas estructuras se han venido abajo por el constante paso del hombre y por el pastoreo de animales en la zona.

Destacó que los habitantes de La Trinidad, al paso de los años han localizados cuisillos, figuras de barro con formas antropomórficas, así como puntas y hachas de obsidiana; señaló que se iniciará un censo y registro de cada pieza con el objetivo de crear un museo de sitio.

Dijo que hay disponibilidad de la gente en aportar sus descubrimientos, además de que tienen el interés de apoyar en los trabajos para recuperar las ruinas, pues representará generación de empleos.

“Tienen mucho interés en trabajar y recuperar las ruinas arqueológicas, pero saben que se necesita de expertos quienes sean los guías. Algunas familias que encontraron objetos como cuisiillos, figurillas y puntas de obsidiana están dispuestos a aportar sus piezas para crear un museo de sitio”.

Tesoros ecológicos

Las características del terreno y el paso de los años han propiciado en la zona una diversidad de plantas que pocas veces puede identificarse en nuestro país y es que las piedras volcánicas forman pequeños contenedores en donde, naturalmente, quedaron depositadas semillas de copal y debido al limitado espacio se forman árboles enanos (también conocidos como Bonsái) que por su crecimiento sin la mano del hombre son apreciados por los coleccionistas.

“Pocas personas tienen acceso a la zona, hay grupos que promueven el ecoturismo pero la condición que los habitantes ponen es que no se saquen los árboles ya que son muy apreciados y al hacer los recorridos se hagan únicamente por las veredas para no dañar la ecología; incluso se limitó el pastoreo”. 

Diversidad de Ópalos 

Una de las actividades económicas que se realizan en la comunidad es la minería, particularmente en la extracción de ópalos. Héctor Montes quien tiene una de las concesiones de la mina y además realiza trabajos para el pulido de las piedras, explica que desde los años 60 inició la explotación masiva, en parte gracias a que visitantes del extranjero impulsaron la comercialización.

Refirió que entre las piedras semipreciosas ópalos se distinguen las variedades por el color de la matriz y colores que se distinguen al momento de refractar la luz, incluyendo Negro Azabache, Rojo sangre de pichón, Rojo fuego, Rojo lluvia, Azul pavo real, Azul lluvia, Verde Esmeralda.

Destacó que en los yacimientos de la región queretana son más característicos las variedades en color rojo por el tipo de cantera.

Señaló que la calidad de un ópalo se distingue por la pureza en el cristal, la transparencia, intensidad de colores y la forma que puedan adquirir.

“De Querétaro se extraen los ópalos, pueden salir pulidos o no, para engarzarlos se venden a joyeros en Taxco o Jalisco, pero es de nuestra tierra de donde salen las mejores gemas del mundo.

Detalló que los japoneses y árabes tienen un gran apego a los ópalos y es que en el estado de Jalisco donde también hay extracción, una empresa extranjera logró una concesión para hacer la explotación.

Recordó en diferentes partes del mundo como Australia, Brasil, Italia, Rusia y Arabia Saudita, se encuentra esta piedra, en México y particularmente en Tequisquiapan, se localiza la de mayor tamaño y calidad.

Cabe señala que se tienen identificadas casi 50 minas, las más famosas por su riqueza son: La Carbonera, El Redentor y El Porvenir; para llegar a ellas es necesario subir en camioneta un tramo aproximado de 4 kilómetros desde la comunidad.

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