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Florence trae sus mensajes de amor

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EL UNIVERSAL

Una voz potente, angelical y a su vez enigmática como la que posee Florence Welch, vocalista de la agrupación Florence + The Machine es difícil de olvidar y quien no lo crea, bastó con ver el show que el grupo británico ofreció este sábado en el Palacio de los Deportes, en donde hizo que miles de almas pasaran de la euforia a la melancolía, para darles destellos de felicidad y empoderamiento.

Pasaron casi siete años para que la banda de indie rock regresara a la Ciudad de México, luego de su exitosa presentación en el Corona Capital de 2012 cuando vino a promocionar su disco Ceremonial.

Ahora, con más años, más experiencia y más dominio del escenario, el grupo formado en 2009 corroboró por qué sus líricas y sus melodías traspasan el idioma, la edad y la orientación sexual, ya que el domo de cobre fue habitado durante las casi dos horas que duró el show, por jóvenes y adultos por igual.

Por los rincones, las gradas y en la pista lo mismo se observaban a grupos de amigos que a parejitas, sin importar si están conformadas por dos chicos, dos chicas u hombre y mujer, ya que, como mencionó Florence Welch en una de sus primeras intervenciones: “hay que amarnos y abrazarnos, unos a otros y con nosotros mismos”.

Welch y compañía llegaron con un mensaje de amor, de respeto, tolerancia e inclusión, pero sobre todo un discurso de empoderamiento, no sólo de la mujer, sino del individuo y eso era algo que sus fans comprendían y quizá es uno de los motivos por los que han encumbrado a la cantante como su diosa.

El motivo de su visita fue su reciente disco High as hope, por lo que el grupo decidió comenzar con algunas de las canciones de ese material, “June” y “Hunger”, las cuales dieron muestra de la etapa de madurez de Welch tras librar sus problemas con el alcohol.

A Welch y Ana del Rey se le debe la moda de las coronas de flores en la cabeza, por ello no fue extraño ver innumerables diademas florales en los fans, quienes con pancartas demostraban amor al grupo.

Florence se mostró como suele hacerlo: ligera, vaporosa y demostrando que confluye la fragilidad de una chica tímida con la fuerza avasalladora de una auténtica rock star; así se escuchó “Queen of place” y “Ship to wreck”.

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