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Urge el Papa a un nuevo pacto social por el trabajo

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Notimex Ciudad del Vaticano.

– El Papa Francisco afirmó hoy que las llamadas “pensiones de oro”, como también las pensiones demasiado pobres, son “una grave ofensa al trabajo” porque alimentan las desigualdades y las convierten en eternas.

Esto al dirigirse a una comitiva de la Confederación Italiana Sindicatos de Trabajadores (CISL, por sus siglas en italiano), que recibió en el Aula Pablo VI antes de presidir su audiencia pública semanal en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

El pontífice urgió a establecer un “nuevo pacto social por el trabajo” que reduzca las horas de trabajo de quien está al final de su vida laboral para crear empleo para los jóvenes que tienen “el derecho y el deber de trabajar”.

Advirtió que sólo una sociedad “tonta y miope” obliga a los ancianos a trabajar durante demasiado tiempo mientras obliga a una entera generación de jóvenes a no trabajar, cuando deberían hacerlo por ellos y por todos.

CARDENALES El Papa Francisco impuso hoy el birrete colorado con el cual elevó a la dignidad de cardenales a cinco clérigos, a los cuales llamó a evitar sentirse príncipes en la Iglesia y disponerse al servicio.

Ante decenas de otros purpurados y más de cuatro mil fieles congregados en la Basílica de San Pedro del Vaticano, Jorge Mario Bergoglio presidió el Consistorio Ordinario Público, el cuarto de su pontificado.

En el sermón, el líder católico instó a los cardenales a “seguir con decisión” el camino de Jesús y a mirar la realidad, sin distraerse en otros intereses y en otras perspectivas.

“La realidad es la cruz, es el pecado del mundo que él ha venido a tomar consigo y arrancar de la tierra de los hombres y de las mujeres.

Son los inocentes que sufren y mueren a causa de las guerras y el terrorismo; es la esclavitud que no cesa de pisar la dignidad también en la época de los derechos humanos”, dijo.

Más tarde, Bergoglio cumplió todos los ritos propios de la imposición del cardenalato: impuso el birrete colorado y colocó el anillo del pescador a los cinco purpurados, entre ellos el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez.

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