Deplorables condiciones en la histórica Alberca del Capulín.

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Por Luis Montes de Oca

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La alberca del Capulín, histórico lugar que data de 1726 y de cuyos manantiales se alimentó de agua a Querétaro mediante el Acueducto, se encuentra vandalizado, los grafiteros han dejado su nefasta huella y el cristal que protegía la estatua de Don Juan Antonio de Urrutia y Arana, Marqués de la Villa del Villar del Águila, ya no existe, quedando a la intemperie y con escurrimientos de excremento de las palomas.

La alberca del Capulín, cuyos trabajos de construcción iniciaron en el pueblo de La Cañada en 1726.

Para desgracia de la historia y del pueblo de El Marqués, este importantísimo monumento a la ingeniería hidráulica de la época, se encuentra grafiteado, hasta las placas conmemorativas de cantera y piedra.

Citan las crónicas que en 1721 cinco monjas Capuchinas  solicitaron a Don Juan Antonio las ayudara con agua limpia a fin de abastecerse. Se utilizó un ojo de agua conocido como El Capulín, por el árbol.

A principio el caudal no era abundante, pero con las obras de excavación aumento a cuatro mil “pajas” unos 30 mil litros por segundo.

Esta obra que ahora se encuentra descuidada y en malas condiciones se terminó de construir en octubre de 1738, hace ya 280 años y de sus aguas  se alimentó Querétaro hasta la segunda mitad del siglo XX.

Cabe destacar que las instalaciones se encuentran cerradas y que hay un vigilante, sin embargo las manos criminales ya dieron cuenta del vidrio protector y el descuido ha permitido que se quede así, como lo muestran las gráficas: vandalizado, a la intemperie.

Salvo mejor opinión este modelo es de madera y sirvió como molde para la fundición de la primera estatua de El Marqués.

Urge sele de atención, antes de que el tiempo y las condiciones climáticas, más los vándalos del cuenta de él y sea demasiado tarde. Es un monumento histórico, un símbolo… de Querétaro y de la cultura universal.

No se vale.

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