Sufre Santa María Magdalena nueva inundación.

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Por Luis Montes de Oca

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Casas de láminas de asbesto y chapo, basura, agua hasta 20 o 30 centímetros de tirante el interior y exterior. Fetidez, mujeres tratando da limpiar y de las autoridades, sólo Protección Civil, porque en Santa María Magdalena, en los momentos críticos, no se para ni el alcalde interino, delegado, subdelegado ni mucho menos los ejércitos que traen los candidatos en la campaña, como se preguntan hombres mujeres y niños que sacan el agua puerca de sus viviendas.

En el cuadro formado por las calles San José, Independencia y Alfredo B. Bonfil los encharcamientos, como cada temporada de lluvias hicieron de las suyas. Las casas de mampostería, las mejor armadas tuvieron poca afectación, pero las más pobres sufrieron de nueva cuenta los estragos.

Lo nuevo en esta situación añeja, es que si está operando la infraestructura hidráulica, digamos, no se desbordó el río ni los drenes… pero ¿qué pasa entonces?

En voz de los vecinos afectados la situación no ha cambiado para ellos y si bien ya no se ven las grandes inundaciones, si se ven afectados en sus pertenencias, toda vez que por las condiciones del terreno el agua acumulada que brota de los drenajes se mete a sus hogares.

Personal de Protección Civil municipal nos comentó que el problema más severo sigue siendo la acumulación de basura que tapa los registros y para atemperar el problema, al menos dos pipas ayer trabajaban “achicando” el encharcamiento, más severo en la calle Independencia y San José, con más daños en Alfredo B. Bonfil, sobre todo en la casa marcada con el número 29.

En este domicilio de paredes de láminas de asbesto o enchapopotadas, predomina la presencia de basura, la propietaria explica que es la misma corriente de agua la que avienta el desperdicio al interior, no obstante los dos cuartos con que cuenta, también tiene presencia de desperdicio y el agua negra está bajo las camas, en el pequeño baño, advirtiéndose condiciones de vida infrahumanas y es aquí donde nos cuestionamos… ¿y las autoridades?, y los candidatos que reparten promesas de bienestar… ¿por qué no están donde está la verdadera necesidad en los momentos críticos para conocer de viva voz de los afectados sus realidades?

En la dolida Santa María las cosas mejoran, pero aún hay mucho por hacer.

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