Carrera en Querétaro
 

SER “PIEDRAS VIVAS” DE LA IGLESIA EN CONSTRUCCIÓN: OBISPO FAUSTINO

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RIVERA FOTOS SIXTO PICONES Noticias El Obispo de Querétaro, Mons. Faustino Armendáriz Jiménez, encabezó la celebración de la Misa Crismal, en donde se entregaron los Santos Óleos a las 117 parroquias y se renovaron los votos de los sacerdotes de la Diócesis de Querétaro.

“Muy estimados representantes de las 117 parroquias aquí presentes, enviados para recibir y llevar en este día los santos oleos a cada una de sus comunidades parroquiales, mi gratitud por su aprecio al sacerdote que se refiere especialmente en su apoyo en la oración y también en el impulso pastoral y misionero que dan en cada una de sus comunidades”.

El jerarca de la Iglesia Católica dijo que están agradecidos con Dios de permitirles reunirse para celebrar con fe y devoción la Santa misa crismal en el marco de la celebración de este Año Jubilar Mariano y el 50 aniversario del Patronato de la Señora de los Dolores de Soriano.

Indicó que los santos oleos son parte de los momentos coyunturales en la vida del hombre, pues es “importante que no perdamos de vista que también se bendicen los aceites que en adelante serán utilizados para la unción de la catecúmenos en el sacramento y para la unción de los enfermos en el sacramento de la unción de los enfermos”.

Y recordó que la enfermedad se convierte en camino de conversión y el perdón de Dios inaugura la conversión, pues la enfermedad de alguna manera misteriosa se vincula al pecado y al mal y que la fidelidad a Dios devuelve la vida.

Por eso, cuando ungen un enfermo, experimenta la paz y el consuelo, pues ya no está solo con su desdicha.

“Para curarnos él no permanece fuera del sufrimiento padecido, lo alivia viniendo a habitar en quien está afectado por la enfermedad para llevarla consigo y vivirla junto con el enfermo.

Cristo consigue romper el aislamiento que causa el dolor”.

Ahí le recordó a los presentes que somos una Iglesia “In fieri”, es decir, una Iglesia en construcción y, por ello, estamos llamados a colaborar como piedras vivas para ser parte de esta gran construcción y a los sacerdotes les insistió que están llamados a la santidad, pues al renovar sus compromisos sacerdotales, fortalecen la construcción de esta iglesia.

“Todos los fieles cristianos de cualquier condición y estado, fortalecidos con tantos y tan poderosos medios de salvación, están llamados por el señor cada uno por su camino a la perfección de aquella santidad en la que es perfecto el mismo pan”.

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