INSTA FAUSTINO A LOS SACERDOTES A LA SOLIDARIDAD

Compartir nota

Noticias En la misa de acción de gracias por el XXV Aniversario de la ordenación sacerdotal del R.P.

Arsenio Flores Hernández, el obispo Faustino Armendáriz Jiménez, dijo que un sacerdote que carezca de un vínculo de solidaridad con los seres humanos, no podría remediar la miseria humana.

La significativa ceremonia, se llevó a cabo en el templo parroquial de Nuestra Señora de la Luz, Cerrito Colorado.

Durante le celebración, el pastor diocesano hizo votos para que el Señor, le conceda al padre Arsenio una vida feliz en santidad sacerdotal y dijo conocer que para muchos jóvenes sacerdotes, es un modelo.

“¡Siga siéndolo! Necesitamos que su ardor misionero y su pasión por vivir auténticamente, contribuya para que hoy podamos decir: “vale la pena ser sacerdote”.

¡Muchas felicidades! Que el Señor lo conserve en su paz y que Nuestra Señora de la Luz, patrona de esta amada parroquia, interceda siempre por usted”, señaló.

A continuación, Monseñor Armendáriz Jiménez, manifestó: La palabra de Dios que acabamos de escuchar, nos ofrece algunos elementos que contribuyen para que esta celebración avive en su corazón el ministerio sacerdotal, recibido aquel dichosísimo día.

Permítanme señalar en esta ocasión sólo tres aspectos: El primero: el aspecto profético.

En la primera lectura hemos escuchado la narración de la vocación que el Señor le hizo a Jeremías en tiempos sumamente difíciles para el pueblo de Israel.

En dicha narración vemos como es Dios quien llama, quien elige desde el seno materno, con una misión muy específica: hablar en nombre de Dios, ayudar a los demás a interpretar la historia desde los ojos de Dios.

El segundo: el aspecto oblativo.

La carta a los hebreos cuando se refiere al sacerdocio de Cristo, señala algo que personalmente siempre ha llamado fuertemente mi atención.

Dice “Todo sumo sacerdote es tomado de entre los hombres y está constituido en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios para ofrecer dones y sacrificios por los pecados… por sus propios pecados y lo mismo por los del pueblo.

“Es importante para los que escuchamos esta exposición sobre el sacerdocio de Cristo caer en la cuenta de que lo que hace que una persona pueda ser sumo sacerdote, no es sólo su buena relación con Dios ni tan sólo su solidaridad con los seres humanos, sino la conjunción de ambos aspectos”.

El prelado explicó que un sacerdote acreditado ante la presencia de Dios, pero que carezca de un vínculo de solidaridad con los seres humanos, no podría acudir a remediar la miseria humana y al revés, alguien lleno de compasión y misericordia para con sus semejantes, pero que no fue agradable a Dios.

Tampoco podría realizar su tarea mediadora con eficacia.

Su compasión sería estéril.

Será la conciencia de ambas cosas la que permita al sacerdote ser vínculo de comunión entre ambas partes y por ende, de la misma manera está comprometido a que su vida sea una ofrenda perfecta agradable a Dios.

Presentarse ante el santuario de Dios con una ofrenda externa no tendría sentido.

Lo grande y valioso es y será siempre la ofrenda de la propia vida.

El tercero: el aspecto santificador.

El evangelio de san Juan nos ofrece la “oración sacerdotal” que Jesús dirige al Padre, justo antes de padecer.

Dicha oración revela una de las certezas más hermosas que podemos tener.

El Señor pide por los suyos.

La tradición cristiana ha visto en esta oración el ser y quehacer de los sacerdotes.

Jesús es el primero que pide por sus sacerdotes, ruega al Padre la santificación en la verdad.

Es decir en él mismo.

El Papa Francisco nos lo acaba de decir “Esa misión tiene su sentido pleno en Cristo y solo se entiende desde él.

En el fondo la santidad es vivir en unión con él los misterios de su vida.

Consiste en asociarse a la muerte y resurrección del Señor de una manera única y personal, en morir y resucitar constantemente con él”.

TERMINÓ DICIENDO: “Estimado Señor cura don Arsenio Flores Hernández que estos tres aspectos que nos ha ofrecido en este día la palabra de Dios, le permitan renovar en Usted la alegría de ser sacerdote”.

Comentarios

comments

Compartir nota