Más de 6 mil 500 ejemplares conforman el tesoro

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POR JAHAIRA LARA Noticias Ejemplares desde el siglo XVI hasta principios del siglo XX, se pueden encontrar en el Acervo Bibliohemerográfico “Fondo del Tesoro” de la Universidad Autónoma de Querétaro, ubicado en el Patio Barroco de la Exprepa Centro; espacio que ha resguardado formalmente durante las últimas dos décadas una colección multidisciplinaria.

A la entrada del recinto resguardada por cristales con filtros para evitar que los rayos ultra violeta dañen las ediciones, se tiene expuesta lo que se considera como la joya del fondo: un comentario a la suma teológica de Santo Tomas de Aquino que data de 1519, obra escrita por San Cayetano compuesta por 500 páginas; algunas de ellas dañadas por el paso de los años.

En total, son más de seis mil 500 referencias bibliográficas –entre libros, periódicos, manuscritos, primera ediciones, herbarios y un fondo fotográfico- las que resguardan las vitrinas colocadas en el pequeño espacio que fue inaugurado en el 2010, con la finalidad de generar un acervo en condiciones de inventariado, catalogación, proyección e investigación; ya que en 1997 parte de estos títulos se guardaban en cajas sin los cuidados requeridos.

El espacio está a cargo de Ramsés Jabín Oviedo Pérez, egresado de la carrera de Filosofía de la UAQ, quien ganó esta posición en un concurso convocado por la Facultad de Filosofía con su proyecto “Un acervo en busca de sentido”, mismo que está basado en tres postulados: conservación, difusión e investigación.

Algunos de los títulos que actualmente se tienen a disposición de quién requiera consultarlos, formaban parte del Colegio Civil –precedente de la Universidad Autónoma de Querétaro- y fue incrementándose con las donaciones de coleccionistas como Ignacio Herrera Tejeda –ex gobernador de Veracruz nacido en Querétaro- al ex rector, José Guadalupe Ramírez Álvarez; así como de Fernando Díaz Ramírez, primer rector de la institución.

“Es un acervo de la universidad donde hay periódicos antiguos del siglo XIX principios del XX; además de publicaciones, bibliografías desde el siglo XVI hasta la fecha, es un espacio universitario con ciertas condiciones de consulta que ofrece servicios y está disponible a cualquiera que necesita hacer consulta, enterarse y hacer hallazgos de lo que hacemos acá”, precisó el encargado del espacio, quien destacó que la primera acción que desempeñó fue asegurar la viabilidad del material a través de una limpieza exhaustiva de los estantes, así como un trabajo de conservación y restauración para impedir el deterioro de los ejemplares a causa de hongos, insectos o condiciones climatológicas.

El tesoro universitario comprende entre otras cosas, ediciones del periódico oficial de la Sombra de Arteaga y alrededor de 40 tomos de periódicos independientes, como El Zancudo del cual se publicaron cuatro números en el periodo del constituyente de Querétaro; ejemplares del periódico de Juan Lanas de 1898 y el Diario de Xavier Argomaniz publicado de 1806 a 1826.

Además de periódicos de las sociedades literarias del momento: La Pluma y El Estudiante.

En este sentido, Oviedo Pérez destacó que la parte de los periódicos es la más consultada por los visitantes al ser un acervo de periódicos privilegiados que no se pueden encontrar en los archivos de otras instituciones.

En cuanto a las obras, los clásicos de Virgilio y Cicerón, son los más recurridos; así como primeras ediciones, entre las que destacan “La Sucesión Presidencial” escrita por Francisco I.

Madero, firmada en Coahuila en 1808 y un discurso recurrido para entregas de premios de la universidad en 1842, donde resalta el nombre de Prospero C.

Vega.

“No tenemos una máquina del tiempo, pero sí tenemos libros antiguos (…) Es muy importante ver cómo fueron leídas estas obras, para ver cuál era la ideología en cada época; es muy interesante observar las características sociales que pueden apreciarse en ellas”, precisó el encargado.

Para Ramsés Oviedo Pérez, la misión del Acervo debe –en primera instancia- ser educativa; y no únicamente estar disponible para investigadores, sino al alcance de todos los universitarios y al público en general, ya que es un espacio público.

Entre los retos que se tienen reconoce dos principales, la difusión del espacio, ya que algunos de los universitarios desconocen de su existencia, y la digitalización del acervo que permita su conservación y una fácil consulta.

“Poco a poco se ha trabajado para tener este fondo en condiciones dignas porque falta mucho por hacer, sobre todo digitalizar que es lo que hace falta; pero lo que se ha logrado hasta el 2018 está un paso adelante por sus condiciones de conservación, en comparación con otras instituciones; además de fomentar la investigación y difundir”, precisó.

Cabe destacar que desde que se realizaron campañas de difusión a través de redes sociales y promoción de visitas guiadas, se reciben de 50 a 120 visitas al mes de diferentes instituciones educativas del estado y turistas; además de académicos e investigadores de diferentes estados del país que reconocen el valor patrimonial que se tiene en la Autónoma de Querétaro.

A casi un año de haber sido nombrado como encargado del acervo a Ramsés le queda una pregunta por resolver “¿Por qué Fernando Díaz Ramírez decidió donar más de seis mil títulos a la Capilla Alfonsina de la Universidad Autónoma de Nuevo León y no dejarlo en la institución que dirigió durante los primeros 13 años de su existencia?”, obras con las cuales el acervo de la UAQ se habría posicionado como uno de los más grandes del país.

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