LA SEÑORA DEL NOPAL

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“Hay unos árboles en esta tierra que se llaman nopalli, que quiere decir tunal o árbol que lleva tunas.

Es mostruoso este árbol.

El tronco se compone de las hojas y las ramas se hacen de las mismas hojas.

Las hojas son anchas y gruesas.

Tienen mucho zumo y son viscosas.

Tienen espinas las mismas hojas.

La fruta que en estos árboles se hace se llama tuna.

Son de buen comer.

Es fruta preciada, y las buena dellas son como camuesas [un tipo de manzana].

Las hojas de este árbol comenla crudas y cocidas”.

Esta es la descripción del nopal que hizo Fray Bernardino de Sahagún entre 1558-1577 en su Historia General de las Cosas de la Nueva España, escrita recién consumada la conquista de México.

Cierto es que el nopal y sus productos eran aprovechados por los antiguos mexicanos desde tiempos mesoamericanos.

Los registros arqueológicos más remotos que se tienen de su aprovechamiento y cultivo datan del año 100 antes de Cristo.

En los murales teotihuacanos, los ancestros de los ñäñhus pintaron, entre el 350- 600 después de Cristo, sus plantas sagradas, entre ellas el nopal.

En el Tlalocan, el paraíso sagrado de Tláloc, mural localizado en Tepantitla, los teotihuacanos pintaron un nopal florido en las orillas de una chinampa, evidencia que indica que el nopal ya estaba domesticado y se cultivaba en esos tiempos.

En el mural de Tetitla, los teotihuacanos pintaron también una imagen misteriosa y cautivadora: la “Señora del Nopal”, cuyo rasgo distintivo es que de sus orejas cuelgan unos aretes de plantas de nopal adornados con tunas floridas.

Los investigadores no tienen la certeza de si es una deidad, pero se le considera la “Diosa del Nopal” y se le relaciona con una diosa de la agricultura.

Es interesante hacer notar que los ñähñus llaman a las hojas o pencas de nopal “orejas”.

Desde entonces hasta hoy los mexicanos seguimos consumiendo nopal, ar xät’ä, sus xoconoxtles, ya ixkähä, y sus tunas, ya kähä.

El nopal también se aprovecha como medicina, para la elaboración de productos cosméticos y para la producción de la cochinilla grana, de donde se obtiene un pigmento natural de gran valor.

pemahetsi@gmail.

com POR ROBERTO AURELIO NÚÑEZ LÓPEZ IDENTIDAD E INTERCULTURALIDAD, UAQ

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