DEL SIGLO DE LAS LUCES AL ARTE NEOCLÁSICO IMPERIAL

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POR GUADALUPE MENDOZA ALCOCER PROMOTORA DE LA CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL El siglo XVIII o Siglo de las Luces ha sido así nombrado porque en él predominó la corriente filosófica de la Ilustración, movimiento que representó una importante modernización cultural en Europa en la que se destacó el pensamiento racional y la visión científica rigurosa.

Estos importantes cambios serían una base para la Revolución Francesa (1789).

En el arte y en la ciencia europea varias cosas acontecieron y dieron pie al movimiento artístico llamado Neoclásico.

El arqueólogo e historiador alemán Johann Joachim Winckelmann emprendió una misión para estudiar de primera mano las “antigüedades griegas”, arqueólogo, creador de la arqueología como ciencia, realizó con su expedición los levantamientos precisos de los monumentos más relevantes, y más tarde publicó lo que puede considerarse como una primera Historia del Arte.

La publicación crea una simpatía por el arte clásico Greco-Romano que solo se conocía en bocetos.

En los años 1736 y 1748 tuvo lugar el descubrimiento de dos ciudades romanas del siglo I del Imperio, próximas a Nápoles, al sur de la península, que habían dormido bajo la lava del (volcán) Vesubio desde el año 79 después de Cristo.

El descubrimiento de estas dos ciudades que habían permanecido casi intactas (no como el foro romano que es un conjunto de ruinas) con su vocabulario clásico: frontones, columnas, pórticos, arcos, puede citarse como un llamado a dejar el barroco y adoptar el Neoclásico.

Una casualidad singular es que Carlos III de España, introductor del Neoclásico y las Academias de Bellas Artes en España y la Nueva España, antes de reinar en la península ibérica fue Rey de Nápoles y Sicilia y conoció las excavaciones de Pompeya y Herculano.

Fue un gran promotor del “nuevo estilo”.

Pasan las décadas y llegamos a la Revolución Francesa, 1789, y aquí citaremos a un personaje que no necesita mayor presentación: Napoleón Bonaparte, el corso.

A pesar de ser una figura controvertida, nadie puede negar su genio militar, fue un estratega al servicio del Directorio; Napoleón, además de los innumerables éxitos militares, fue sujeto de una admiración popular que lo veía como única opción para salir de la anarquía y el desorden.

Napoleón supo aprovechar la situación reinante, primero instauró el Consulado (1799- 1804) y luego el Imperio (1804-1814) encontrando al menos al principio, total aceptación.

Colofón.

Napoleón tuvo en su mente a un personaje ideal el Emperador Julio Cesar, fue siempre su modelo a seguir y así Napoleón se inmortalizó con obras de arquitectura que evocaran al insigne emperador romano.

Se construyeron varios arcos del triunfo destacándose por sus dimensiones monumentales “el arco de la Estrella”.

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