NO NOS DÁBAMOS CUENTA, PUES ESTÁBAMOS DORMIDOS: SONIA H.

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POR PAULINA ROSALES FOTO STEPHANY DAMIAN Noticias El lodo cubre casi por completo el pavimento de la calle Alcatraz.

Las casas, en su mayoría construidas con tabiques grises, mantienen una marca de tierra en las paredes.

Casi todas, tienen costales de arena y tierra en sus puertas.

Hace un par de noches, esta calle se vio afectada por el desfogue de la presa El Carmen y que provocó el desbordamiento del río Querétaro, e inundó 200 casas donde el nivel de agua subió hasta un metro de altura.

Una de las propiedades afectadas pertenece a Sonia Hernández Carpitero.

En su entrada hay costales de tierra que buscaron impedir el ingreso de agua durante la madrugada.

Sus pérdidas: la sala, tres camas, un refrigerador, la vitrina, el tocador, un buró, dos cajoneras, la estufa y la lavadora.

“Nosotros no nos dábamos cuenta.

Estábamos dormidos, cuando nos hablaron (los vecinos) ya estaba el agua adentro y estaba todo mojado (…) Me dijo mi esposo: ¡Qué crees!, Hay bien harta agua, ¡Despierta a los niños! Luego luego desperté a los niños y no nos dimos cuenta, hasta que estaba el agua adentro”, menciona.

Mientras se reportó la inundación, con ayuda de una de sus hijas más grandes, Sonia y su pareja llenaron costales y bolsas con la tierra de un predio; sin embargo, el esfuerzo no fue suficiente y en unos minutos, el agua alcanzó los 15 centímetros.

“Nos dijeron que iba a venir más agua.

Al carro, le entró agua…ya no detuvimos el agua, ya estaba adentro.

No había de otra”, menciona.

Su familia se quedó al interior de la vivienda, mientras ocurría la inundación y el agua descendía.

Este viernes, a su vivienda acudieron trabajadores del municipio de El Marqués para hacer un conteo de las pérdidas.

Espera que el seguro contra daños pueda aplicarse en su vivienda, pues señala que el año pasado, las personas que perdieron sus camas, no lograron recuperarlas.

“Esperemos que si nos apoyen.

Sobre todo a los que perdieron sus camas, porque no tienen dónde dormir.

Mucha gente de aquí se salió, porque no tiene dónde dormir”, relata.

A unas casas de distancia, Jerónimo Rubio Cruz también sufrió pérdidas en su vivienda.

El ingreso de agua superó medio metro de altura y daño sus muebles.

Este viernes, en su patio hay un colchón que espera se seque al sol.

“Eran más o menos las doce y media.

Ahí está el nivel de agua donde se nos alcanzó a meter.

Son como 55 centímetros y le metimos costales, pero era bastante agua.

¡Parecía un río!”, dice.

“Fue gracias al niño que cuando entró el agua, él estaba arriba de una cama…no se pudo bajar porque decía: ¡Mamá, mamá!, ¡Agua! y cuando vimos, el agua nos llegaba arriba de los tobillos en los cuartos”, relata Jerónimo.

La reacción al igual que sus vecinos, fue intentar tapar su vivienda con costales de arena y tierra; sin embargo, los daños fueron irreversibles: “se afectaron los bienes, mi cama, los roperos, el refrigerador, la estufa, la lavadora… ahora sí, completamente todo”, lamenta.

Jerónimo señala que al no haber pagado el predial no podrá acceder al seguro contra daños, sin embargo, dice con los daños de sus pertenencias, se dificulta pagar este gravamen.

“Aparte el río está cerca (… ) nos entró el agua por acá arriba.

Si nos afectó bastante”, añade.

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