CONFIRMA FAUSTINO A NIÑOS Y JÓVENES DE MILENIO III

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Noticias La comunidad parroquial del Señor de la Transfiguració n del fraccionamiento Milenio III, se alegró con la vista del obispo Faustino Armendáriz Jiménez que impartió el sacramento de la confirmación a un grupo de niños y jóvenes, y pidió que invoquemos al Espíritu Santo para que sane las heridas que puede haber en tantas familias.

Los confirmados fueron debidamente presentados por el señor cura, Pbro.

José Luis Salinas Ledesma.

En la santa misa que celebró el señor obispo, participaron papás, padrinos, familiares y amigos de los niños y jóvenes confirmandos.

En su homilía, el pastor diocesano, les dijo: “El Espíritu de Dios está sobre mí, para que yo realice la misión, una misión muy específica; de llevar la buena nueva a los pobres, a los que más lo necesitan y a realizar esta tarea misionera en medio del mundo y consolar a los abatidos.

“Y Dios, se sigue haciendo presente sobre todo con su amor, como Espíritu Santo.

“Y hoy, prosiguió, niños, papás, padrinos, hermanos, todos lo vamos a invocar, todos hemos sido bautizados y se nos ha regalado el Espíritu Santo, hemos sido confirmados y ha venido con más plenitud a nosotros; de tal manera, que tengamos esa luz y esa fuerza de Dios, para realizar nuestra tarea como cristianos”.

Recordó que hay que ir descubriendo al Espíritu Santo cada vez más, de manera paulatina; profundizando, en ese regalo que Dios nos dio.

Cree que por eso ustedes traen estos niños y jóvenes a confirmar; papás y padrinos, porque están conscientes de que ellos reciben este Don de Dios, que hace y posibilita que ellos puedan cumplir en el futuro la misión que el Señor les da cuando reciben un determinado Sacramento.

Por ejemplo: a los casados, se les dan infinitos auxilios espirituales, para que sean fieles, para que sean fecundos, para que caminen a lo largo de la vida hasta la muerte juntos.

Dijo que quizás tengamos que descubrir más o redescubrir, eso que el Señor nos regala.

Les invitó a dar gracias a Dios, porque él, se preocupa por nosotros y por qué le da seguimiento a nuestra vida cristiana.

Explicó que cuando el niño o el joven, se acerca al obispo, el obispo impone las manos sobre ellos y le hace la señal de la Cruz, ungiéndolos con el Santo Crisma; como un sello que permanecerá siempre, incluso en la eternidad.

Y -les dice- “recibe por esta señal el Don del Espíritu Santo”.

Por esto, uno tiene que ser agradecido, porque el Señor nos lo regala para siempre, para la eternidad, como la gracia del bautismo, como la del sacerdocio.

Eso nos tiene que llenar a nosotros de seguridad, porque tenemos la certidumbre de que Dios está en nuestro corazón.

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