La cruzada creativa de Alejandra Gámez

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Por Shareny López Serrano
Fotos Stephany Damián
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La mexicana Alejandra Gámez está en una cruzada creativa que comenzó como un aliento de decepción tras haber estudiado algo que no terminó llenando su espíritu, la licenciatura en biología.

A decir de sus palabras, nunca se había hallado en ese mundo, algo que por el contrario le sucedía, cada vez que tenía la oportunidad de tomar un lápiz y sentarse a dibujar en cualquier trozo de papel.

La ilustradora oriunda de la Ciudad de México que visitó nuestra Ciudad recientemente gracias a la CONQUE 2018, realizada del 3 al 6 de mayo en el Querétaro Centro de Congresos, cobijada por un helado viento que se dejó sentir a mediodía del sábado, confesó a NOTICIAS las raíces que la han llevado a convertirse en una de las creadoras de cómics y novelas gráficas más populares y queridas por el público que siguió su camino desde su presentación en Internet en 2013 con su proyecto “The Mountain with Teeth” una serie de tiras cómicas web que trascendió a la industria editorial.

A sus 29 años de edad, ésta joven admiradora de su compañero de oficio Tony Sandoval, luciendo durante la charla una playera color negro con los personajes principales de ése creador de “Nocturno”, afirmó que hace tan solo cinco años, jamás se hubiera imaginado dedicarse de lleno a la ilustración, a pesar de que desde niña le gustaba dibujar e inventarse historias.

“Fue hasta salir de la carrera en el 2012 que estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México, viviendo lo que llamó depresión post-universitaria que me reencontré con la pasión del dibujo para sobrellevar un poco el desencanto de estar dedicándome a algo que no me hacía del todo feliz”, Gámez hizo una pausa extra larga y sonrió astutamente, mientras su memoria la llevó a ver el amplio camino recorrido.

“Lo único que se me antojaba literalmente era hacer historias dibujando” agregó.

“La gente cercana a mí comenzó a sugerirme que aprovechara esa pasión que tenía para crear algo en concreto, y así fue como empezó The Mountain with Teeth, primero como un blog en el que subía de todo y, más adelante, ya como un web cómic”, relató.

Algo en lo que las plataformas virtuales, especialmente las redes sociales como Twitter, Facebook, Instagram y Tumblr, la han impulsado en gran medida, volviéndose –dijo- elementales a la hora de producir y publicitar lo que ha hecho. “Además de mí, he visto a mucha gente que comienza esto como un hobby y termina volviéndose su carrera” indicó quien nunca había tomado clases o cursado talleres de dibujo previos al boom de su proyecto.

“En un inicio subía historias, de repente tiras cómicas y dibujos orientados a lo triste y vacía que me sentía, cuando de pronto la gente comenzó a identificarse con esa oscuridad” continuó “sobre todo hubo un par de ellos que subí en un Día de Muertos y se viralizaron, a partir de ese momento comenzó a llegar más gente a conocer mi trabajo” explicó.

El secreto del éxito que le ha permitido a Alejandra Gámez viralizarse y formarse un público, reside en la manera en la que construye sus cómics, con una combinación perfecta entre ilustración y temas desarrollados.

Sus historietas suelen ser cortas, de unos tres a seis cuadros, consiguiendo hipnotizarte y dejarte con ganas de ver más creaciones de la artista.

Y es que más allá de entretener, su trabajo inicialmente entendido como un espacio de refugio para ella, se ha ido desenvolviendo como una herramienta que por momentos contribuye al cambio social como lo es fomentar el amor y el respeto hacia la misma naturaleza, encontrando en internet un fuerte aliado para incrementar exponencialmente la difusión libre de mensajes divertidos y transgresores.

Muestra de ello la encontramos en la reciente viralización de la historia del surgimiento de la población de los mares que imaginativamente resalta la importancia de la compañía y la diversidad de la vida marina.

En cinco años que lleva su proyecto, Gámez ya suma, además cientos de tiras subidas a la red, dos libros publicados, uno de ellos gracias a Fondeadora, y una novela gráfica que imprimió tras ganar el primer lugar del certamen creativo SecuenciArte, organizado por el Festival Internacional Pixelatl.

Respecto a la campaña lanzada a través de la plataforma de Crowdfunding Kickstarter durante el año pasado, dijo estar más que contenta y agradecida con las 893 personas que participaron, esfuerzos que en total lograron recabar casi 475 mil pesos destinados a comercializar la impresión de su tercer libro de su proyecto de The Mountain with Teeth.

“Todo fue a partir de las miles de personas que me siguen en redes sociales y que ubican mi trabajo, porque ya con eso me dieron las herramientas para animarme a hacer un crowdfunding, porque si me siguen cien mil, al menos mil de ellos me iban a ayudar a financiar el proyecto” afirmó.

“En este caso mi meta que era de 100 mil, se superó casi en un 500 por ciento en menos de dos horas, gracias a que hubo unos cuantos que realmente se interesaron en apoyarme” destacó al referirse a la importancia que su trabajo ha conseguido.

La gente presta atención a lo que necesita y a lo que conecte con ellos, de ahí el éxito de publicaciones que poseen un contenido interesante, ya sea por crítico, sensible o divertido, como afirma Gámez con respecto a la viralización de su obra, “la gente ya tiene el sentimiento y mis historias lo condensaron”.
En este sentido, si los artistas son quienes incitan, inspiran y motivan a sus públicos para que participen y se involucren en la construcción de un mundo quizá más respetuoso, diverso y equitativo, haciendo del arte un elemento fundamental dentro de la dinámica social sin importar las fronteras, ¿qué es lo que inspira a un artista del cómic? En el caso de Alejandra, se trata de la imaginación y del fenómeno conocido como “overthinking” o “pensar demasiado”.
“Yo creo que todos los seres humanos, sin importar a qué nos dediquemos, imaginamos más de lo que realmente vivimos, la única diferencia que yo veo con el resto es que yo lo escribo o lo dibujo, pero en sí, creo que siempre a la humanidad se le están ocurriendo cosas, y a veces muy extrañas, por eso cuando llega la gente y me pregunta cómo se me ocurren las historias que plasmo no tengo otra cosa que decirles más que echarle la culpa a la vida misma” expresó.

Desde leer un artículo científico, e inclusive estar procrastinando en Internet, son actos simples que de un momento a otro le detonan una idea, “las ideas siempre me sorprenden porque llegan de un momento a otro y del acto más aleatorio posible” confesó.

“Recuerdo haber leído un artículo en la revista algarabía de por qué el color azul es tan escaso en la naturaleza, desde los animales hasta las frutas y las flores, y de ahí me surgió por ejemplo la inquietud de hacer una historia de una bruja que hizo una manzana azul para destruirlo todo” ejemplificó.

Tras todo esto, ¿cómo es la vida de un ilustrador?, “honestamente es un poco triste” dijo, dejando escaparse de entre sus dientes la carcajada más natural y espontánea que tuvo durante la entrevista. “Hay muchos que trabajan en estudio de animación o empresa, pero en general el que trabaja freelance está encerrado en su casa todo el día, y al menos en mi caso, es una labor de mucho compromiso para lograr enfocarme y asentar mejor las ideas para poder ir perfeccionándolas” dijo.

Ir al gimnasio, procurando mantenerse activa es una de las cosas que más rompen su rutina que consta prácticamente de estar todo el día en la computadora entre redes sociales y dibujando, “así que no es tan glamurosa ésta vida” aclaró.

Y quizá no lo sea, pero sí que es apasionante, ya que una de las cosas que llevó a The Mountain with Teeth al éxito fue el ímpetu que le imprimió su creadora, quien señala que sobretodo en los trabajos relacionados con la creatividad es muy importante que los artistas amen lo que hacen.

“Yo ya estoy en un punto en el que no me imagino haciendo otra cosa, sé que suena algo aterrador pero se equilibra con este rollo de que el proyecto ya es algo conocido que se ha ido ganando su propio lugar, al grado de actualmente estoy trabajando con editoriales” comentó.

Al pensar en el terreno que su trabajo ha ido conquistando poco a poco, y que este año la llevará a Colombia con un proyecto del que aún no puede hablar mucho pero que promete grandes sorpresas, Gámez confesó que al final estar trabajando desde casa no es solitario, “además con las redes sociales de cierta manera me conecto con el mundo, de ratos salgo a orearme para que también me dé un poco el sol, pero en general puedo decir que es un mundo que se equilibra solo” señaló.

Al llegar en su narrativa al punto en el que la notoriedad virtual de su proyecto personal alcanzó un punto cumbre que marcó un antes y un después en su trayectoria, Gámez explicó que su primer contacto con una editorial se dio a finales del 2016 en una feria del libro realizada en Yucatán, volcándose a lo largo del año pasado a buscar una idea que se adecuara a las necesidades y deseos de ambas partes involucradas.

Se trataba de editorial Océano, con quienes ha trabajado para traer éste año “Más allá de las ciudades”, una novela que transcurre en un mundo fantástico, que tiene como característica a un personaje que viaja por distintas ciudades colmadas de misticismo y que tienen en común la falta de algo, estando incompletos de alguna manera, al igual que –dijo- el mismísimo ser humano.

“No fue tan difícil el contacto porque para ese entonces de alguna forma los editores ya habían escuchado de mí, gracias al ruido y el fenómeno en redes sociales” platicó.

Cuando se le cuestionó si hay algún personaje al que le tenga un especial cariño, Gámez confesó que sí, “de hecho ya tiene rato que no lo uso tanto, pero fue de los primeritos que se me ocurrió cuando empecé, se trata de un ser sin rostro, una calaca con una joroba”, el cual creó cuando dejó Biología, “nació después de estarme cuestionando mucho acerca de lo que yo era, porque no era una artista, ya no me estaba dedicando a lo que entré a estudiar, estaba trabajando de cajera pero la confusión la traía a tope” explicó.

Se trata de un personaje que siempre traía una máscara y que después de muchos años cuando se da cuenta que ese no era su rostro, se la quita, descubriendo que no tiene cara, “es un ser que va por el mundo buscando quién es, resulta algo melancólico y de cierta manera triste, pero muy adorable” detalló.

Al día de hoy, la ilustradora mexicana considera que ha logrado distanciar un poco su vida personal a su trabajo creativo, aunque reconoce que siempre llevarán de cierta manera su esencia,

Incluso hay personas que le han comentado que en un principio hacía historias muy tristes, que estaban impregnadas de un aura de depresión, “ahora aunque no son especialmente felices, ya es un humor más universal, de hecho creo que de cierta manera es normal porque yo me siento ya en otro punto de mi vida y he podido empezar a crear desligándolo de un sentimiento que haya tenido o que estén basadas de cierta manera en mi propia vida” comentó.

Actualmente, Gámez, mejor conocida como The Mountain with Teeth, se encuentra trabajando en una antología titulada “Historias de Invierno”, la cual aún no sabe si publicará de manera independiente o con alguna editorial, por lo que sus fans pueden estar felices y seguros de que queda Alejandra para rato.
“No dudo estar haciendo

Crowdfunding otra vez para publicar mi trabajo, aunque haya terminado exhausta la última vez porque terminé haciendo 900 envíos a todo México y 17 países más, porque ya mejor planeado creo que me costaría menos trabajo, ya sea para Historias de Invierno o la nueva compilación de The Mountain with Teeth, gracias a que finalmente tengo completo control de mi proyecto, inclusive hablando ya de forma monetaria porque el dinero es para mí, a diferencia de cuando se trabaja para editoriales” finalizó.

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