Entrevista “de Cuerpo Entero” a Juana Cuevas de Meade

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Por Luis Montes de Oca

Fotos Sixto Picones

Noticias

La señora Juana Cuevas de Meade abrió un espacio en su complicada agenda para charlar con Noticias sobre los temas que le apasionan: la cultura, el arte, la artesanía, el voluntariado. De trato sencillo y amable, cálido aceptó la entrevista de Cuerpo Entero, con cinta métrica en la mano y dispuesta a responder sobre las inquietudes de quien podría, si el voto favorece a su esposo, estar con él al frente del país.

Jeans, botas, una blusa de manufactura artesanal, un dije con una cinta al cuello, tomó asiento en una sala de campo, en un entorno natural que propició la plática sin restricciones.

—Como compaginar carreras que pudieran sr tan distintas como estudiar Economía y ser un artista plástico —preguntamos.

—Tuve un abuelo que era muy amigo de un artista, entonces desde chica le encantaba llevarme, él se iba a tomar el cafecito con su amiga que era pintora y mientras yo me ponía a pintar. Ahí fue donde agarré este gusto por la pintura, era un rato que disfrutaba, ella me iba dirigiendo, explicando como tenía que sombrear y las diferentes técnicas, así que de una forma muy informal aprendí a pintar.

Después, ya como a los 18 años, cuando tienes que decidir qué es lo que tienes que estudiar y como por un lado en mi familia eran economistas o administradores, carreras en esa época más tradicionales, formales  y por el otro lado estaba todo este gusto por el arte.

Estudié un año de diseño textil, que en esa época no era una carrera sino como un curso y decidí estudiar Economía, porque en esa educación en la que creces y sientes que una carrera debe ser mucho más formal y estructurada, fue así que me metí a estudiar economía al ITAM y tuve la buena suerte de poder compaginar las dos al final, porque llevo mucho tiempo trabajando con artesanos, estudiando un poco el diseño textil y al mismo tiempo tratándolos de promover.

Antes de eso, trabajé en la SHCP y en un banco, pero he tenido la suerte de poder combinar un poquito de todo.

Juana Cuevas Rodríguez entrecierra los ojos como si viera pasar la vida a sus 50 años, sus estudios en la ITAM donde conoce a José Antonio Meade, su boda  en 1994, los estudios juntos en Estados Unidos, el arte en la familia de su marido con el abuelo escultor ampliamente reconocido José kuribreña y su suegra María Kuribreña también pintora, las exposiciones en el Museo Nacional de Historia de Atlanta, E.U., el Centro Libanés y otras más en México y el extranjero.

En ese cerrar de ojos y la amplia sonrisa encierra además de su gusto por el arte, su práctica filantrópica y el voluntariado, no se ahora, sino de muchos años atrás en Gineco 4 del IMSS.

—¿Crees que sería bueno hacer una medida? —Gaby, una de sus acompañantes auxilia con la cinta métrica para medir la mano: 17 centímetros.

—¿La pintura, la cultura, el voluntariado son tu árbol de la vida? —inquirimos.

—Sí, son mis causas, es a lo que me he dedicado toda mi vida y a lo que me quiero seguir dedicando siempre, no importa en donde esté, es lo que me gusta, lo que me apasiona y lo que quiero seguir haciendo.

—Platícanos un poco del voluntariado.

—El voluntariado es algo que traíamos también en la familia, creo que el trabajo del voluntariado no es algo que un día te despiertas y dices “Hoy tengo ganas de hacer voluntariado y sales corriendo”, creo que es algo que se educa y en mi familia, un poquito por donde vivíamos y vivimos cerca de una iglesia, entonces nos metimos a los Scouts y ahí en la misma iglesia hacían mucho trabajo voluntario, desde muy chicas estábamos ahí. A mi mamá le encantaba participar en actividades sociales, en toda la parte de voluntariado, entonces desde muy chicas empezamos a hacer voluntariado: ibas a un asilo para  hacer diferentes cosas, lo he hecho toda mi vida y es una parte que me encanta.

Sin perder la sonrisa, pero con la mirada fija, destaca: creo que es una forma de devolver a México un poco de lo mucho que te ha dado y aquí tuve la suerte de poder participar en el voluntariado del IMSS, empezamos en siglo XXI con niños en la parte de oncología pediatra;  era muy impresionante porque me encantaba, había un doctor que tenía una visión muy diferente de cómo enfrentar esta situación tan difícil, estar tan de cerca de él contagiaba esas ganas de vivir y de ahí me toco ir a trabajar con mujeres, mujeres que llegan con embarazos muy complicados de toda la República, las acaban internando y hay veces que pasan dos, tres meses internas.

—¿Qué necesidad de estar tan cerca del dolor? —soltamos.

—No es tanto el dolor es más bien la forma de ver la vida y es acompañar a lo mejora una familia que está atravesando por una situación difícil, en donde puedes hacer una diferencia, yo creo que es un poco lo que tenemos que hacer todos y no necesitan estar en un hospital porque hay como diferentes formas de hacer voluntariado, puede ser que tengas a un vecino que está solo, que ya es un adulto mayor y que a lo mejor necesita que le vayas a leer una hora o a acompañarlo o puede ser que tengas a una vecina que necesita que le ayudes a cargarle las bolsas cuando sale del súper; creo que un poco lo que tenemos que hacer es otra vez desarrollar toda esa solidaridad que con el tiempo, con las prisas y las ocupaciones la hemos ido perdiendo.

—¿Es una invitación a la gente?

—Yo creo que sí, además porque es algo una vez que lo descubres no lo puedes dejar de hacer, es algo que te encanta y se vuelve parte de tu vida y siempre vas a encontrar en tu vida una hora o tal vez un poco más de una hora para poder hacer este trabajo, atender hijos, trabajar, hay muchas cosas que todos tenemos siempre, siempre hay que reservarnos ese espacio en el que puedes ser solidario y hacer algo por los demás.

 

La cultura y el arte

 

—¿En la pintura, las artesanías, tenemos grandes exponentes? Como la llamada escuela oaxaqueña de pintura.

—Me encantan los oaxaqueños, yo tuve la suerte de que en la familia de José Antonio han estado siempre muy cerca del arte, su abuelo fue un escultor zacatecano muy reconocido, tiene una sala permanente en el museo Goytia en Zacatecas, y a mí me tocó la suerte de conocerlo pero a José Antonio le tocó la suerte de crecer con él, fue su nieto mayor, su nieto consentido.

La primera vez que salimos José Antonio y yo fue una feria de arte en donde exponía su abuelo, entonces me invitó, había diferentes artistas y uno de ellos era su abuelo.

—¿Te gusta Francisco Toledo? ¿Rafael Cauduro?

—Me encantan, Tamayo, todos mis consentidos, me gustan también Sergio Hernández, Luis Nishisawa, Ángel Zárraga, Leonora Carrington, Remedios Varo, que pintan unas historias mágicas, la verdad es que en México tenemos muchos artistas con estilos muy diferentes, con colores muy diferentes pero que nos cuentan unas historias sensacionales.

—Toda esta explosión de la que hemos estado hablando y se ve que es un tema que te atrapa, ¿Qué está pasando con las nuevas generaciones de creadores?

—Yo creo que el arte, los artesanos siempre tienen que ser como parte de nuestra vida, tenemos que crecer con ellos y la verdad es que estar metido en el arte desde chico como parte de tu educación te ayuda a desarrollar muchas habilidades que a lo mejor no las desarrollarlas, desde el gusto por crear, por imaginar, los colores, desde trabajar en equipo, habilidades motoras que aprendes a desarrollar muy bien, yo creo que sí que el arte sea parte de la educación de todos los niños mexicanos es importantísimo.

—¿Me regalas otra media? —entonces Gaby nos auxilia y mide el brazo, 51cm.

—En esto de la difusión y la educación —preguntamos— creo que se ha perdido, estaba señalando toda la cuestión psicomotora, ya es estar pegado a las tablets, teléfonos, móviles, no corren.

—Sí y es muy importante, así como la tecnología es importante porque te ayuda a desarrollar ciertas actividades, creo que toda la parte artística y usar la imaginación, aprender a pintar, poder transformar lo que estás viendo y poderlo plasmar en un lienzo te da una visión muy diferente de la vida, de como ves las cosas, de cómo vas descubriendo los espacios a donde entras, de donde viene la luz, cosas que no puedes pasar la vida entera sin fijarte.

 

—Hay disciplinas que se van olvidando, la danza, la escultura…

—Y aprenderlo a disfrutar desde chico te da una visión muy diferente porque todas esas disciplinas tal cual implican dedicación, implican meterle pasión y parte de tu vida para poder desde aprender a disfrutarlas hasta poder hacerlo, si se requiere mucha disciplina para llegar a ser un gran bailarín y tienes que estar muy convencido y de verdad si tiene que ser una pasión para que logres hacerlo bien, tienes que dedicar muchas horas.

—¿Se tiene que romper eso de que “sufre para que produzcas”, no?

—Sí, te tiene que encantar, debe ser algo que disfrutes mucho.

—He sabido que hubo casos de bailarines que se preparan seis meses y les pagan 600 pesos por su función en Bellas Artes. Escritores o poetas que pasan muchos trabajos para poder editar sus obras… ¿Tienes pensado ante la posibilidad que se vislumbra en el país, tienes pensado algún esquema de lo que pudiera ser todo esto que platicas del arte, la educación y demás…?

—José Antonio ha estado platicando con parte importante del mundo artístico de las diferentes disciplinas y lo tiene muy claro que tiene que ser parte de su proyecto.

—Quisiera hacerte una última pregunta y una última medida —su equipo de apoyo toma la medida del píe y preguntamos…

—¿Filosóficamente porque el árbol de la vida? ¿Por qué ese gusto y ese apego por el árbol de la vida?

—Me encanta porque cuenta toda nuestra historia, hay especialmente una familia en Metepec que hace unos árboles de la vida que a mí me encantan porque además del árbol tradicional que cuenta la historia del mundo y toda esa historia medio religiosa de dónde venimos, el

maestro Soteno decidió contarnos a través de los árboles de la vida la historia de México, tiene árboles de la vida que te cuentan la danza, que te cuentan como son nuestras artesanías; a través del árbol de la vida puedes contar historias que es lo que a mí me encanta, un árbol nada más con verlo crecer te está contando una historia, todos nos acordamos de un árbol que vimos crecer, toda la historia de México está muy ligada a los árboles, dicen mucho, me encanta pintarlos.

Para finalizar, destacó: me gusta la pintura mexicana, más alegre, más colores, puedes disfrutar y te transmite lo que están sintiendo, son diferentes formas de transmitir al mundo lo que piensas y lo que sientes.

Juana Cuevas de Meade se dispuso a continuar con la gira, dejándonos y apretón de manos, de manos francas y creativas.

 

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