SERVIR DESDE LA HUMILDAD: MONS. FAUSTINO

Compartir nota

POR MANUEL PAREDÓN FOTOS MIGUEL CRUZ Noticias En la liturgia del Jueves Santo, conmemoración de la institución del sacerdocio, la Eucaristía y el lavatorio, el obispo Faustino Armendáriz Jiménez, significó que este gesto “nos habla y nos grita hoy a todos los padres de familia, políticos, a todos aquellos líderes, que “queremos servir a los demás desde la humildad sin, buscar intereses personales.

“Qué gran desafío para los líderes de hoy, qué gran tarea nos deja el Jueves Santo el Señor que afortunadamente nos alimenta y nos da la fuerza de la Eucaristía“, exclamó.

En la solemne ceremonia de la tarde de ayer en Catedral, el prelado lavó y besó los pies a 12 jóvenes que escenificaron a los apóstoles de Jesús y los eligió por el Año de la Juventud.

Al dirigirse al pueblo de Dios, Monseñor Armendáriz Jiménez, puntualizó que con la celebración de esta santa misa, conocida como la cena del Señor, los cristianos católicos dan inicio al triduo santo que permite conmemorar el misterio pascual del Señor resucitado de tal manera que en el aquí y ahora de nuestra historia, podamos hacer nuestras las gracias de este misterio tan grande.

Pues como se ha escuchado en la carta del apóstol San Pablo, cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos la muerte del Señor hasta que vuelva, expresó.

Inquirió: Pero ¿qué fue lo que realmente pasó aquella tarde en un día como hoy? y ¿cómo este hoy, es un acontecimiento que sigue actual para nosotros que lo celebramos? Dijo que la palabra de Dios que se ha escuchado ayuda a mirar hacia la historia de Israel en la que Dios de manera puntual y obstinada, libera al pueblo de la esclavitud de Egipto con la intención de llevarlo a una tierra del desierto donde le rinda culto y es el culto, por tanto el que aparece como única meta del Éxodo.

Rememoró que es Moisés el encargado de sacar al pueblo de Egipto y llevarlo por el desierto, sin embargo, esta, no es una tarea fácil pues está de por medio la voluntad del faraón que teme perder el trabajo de tantos esclavos Israelitas por lo que se niega a cumplir el deseo del Señor.

El faraón se obstina en no dejarlos salir, antepone excusas, pone condiciones, se niega constantemente, así era la autoridad de aquel tiempo, buscaba sus intereses.

Sin embargo, a través de Moisés, Dios le hace ver que las cosas no son como la autoridad diga o pretenda, serán como el Señor mande hasta el punto del cual, después de enviar un sinfín de plagas, toca al propio hijo del faraón hiriéndolo de muerte y esto provocará la salida.

Esto, nos hace ver que el faraón, la autoridad nunca puede más que Dios, nunca permanece intocable o impune, se realiza una salida dramática pero al fin liberadora, dolorosa pero sanadora, incierta pero esperanzadora, Israel sale de Egipto pero no para ser un pueblo como todos los demás, sele para dar culto a Dios, esa es la meta.

Y para que conste que Dios fue el que lo hizo salir de Egipto, ordena que se recuerde año tras año este acontecimiento como memorial perfecto, estipulando un ritual como se acaba de escuchar en la primera lectura donde la figura del Cordero Pascual será el elemento fundamental e indispensable, Dios piensa en todo, Dios piensa a futuro.

Dijo que con el paso del tiempo el pueblo entendió que la tierra prometida era sólo una etapa de la verdadera migración de Israel y anhelaba un mesías que lo liberara de sus esclavitudes.

El último profeta fue Juan el Bautista que preparó la última etapa del camino para que el verdadero mesías llegara, profecía que se vio cumplida en Jesús de Nazareth a quien presentó como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Entonces Jesús prepara esa misión con un grupo de discípulos y cuando llego la hora, manda preparar la fiesta de Pascua donde el mismo, como el verdadero pascual se ofrece, derramando su sangre en el árbol de la Cruz.

Hoy, esa sangre en la Cruz, nos ha salvado, concluyó.

Comentarios

comments

Compartir nota