Franco Vega: El teatro infantil queretano

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Por Armando Arias

Los adolescentes queretanos de hoy crecieron en un buen ambiente cultural, porque durante su niñez exploraron espacios pensados para ellos, como lo fue la Biblioteca Infantil del Museo de la Ciudad, dirigido por Silvia Terrones, y el escenario La Cartelera, dirigido por Franco Vega, con programación exclusivamente infantil. También funcionó el Jardín del Arte con programas familiares de fin de semana a cargo del grupo “Sueños y fantasías” dirigido por el Dr. Ochoa. Ahí mismo y en el Centro Cultural Casa del Faldón, Sandra Ugalde, Angélica Colín y otros artistas más fundaron los Sábados Infantiles, como una opción recreativa en la Otra banda.

Actualmente existen actividades para niños, sin embargo el Querétaro de hace 25 años demandaba una fracción de acciones que hoy hacen falta a escala mayor. Entre el crecimiento demográfico y la proclividad infantil al aislamiento cibernético, la voz de los programas culturales infantiles no ha crecido, se ha silenciado y en ciertos casos enmudecido. 

Los teatristas mexicanos eventualmente hacen teatro infantil, pero como una actividad más, no como un objetivo particular. Difícil es hallar a un actor o a una actriz que no haya hecho teatro para niños, pero no por una convicción de apoyar el desarrollo social desde la imaginación infantil, sino para acceder a los circuitos de teatro para escuelas que adquiere el Estado. Con clara intención de crear público infantil destaca Franco Vega, y con propuestas similares están Leonardo Kosta y Pilar Vega; Ana Bertha Cruces, Manuel Gómez, Uriel Bravo. Se han avocado a producciones pensadas en la infancia, porque el tema no les es ajeno, pero tampoco vital: Rodrigo Canchola, Blanca Cabrera, Lars Uribe, Coral Echeverría, María Fernanda Monroy, los Rabell, Flor Moreno, Juan Carlos Franco, Erik de Luna, Raúl Ángeles, Luz María Anguiano, Alejandra Segovia, Ruth de la Colina y Gustavo Silva, Jesús Noyola, José Luis Álvarez Hidalgo, Enrique Guillén, Cecilia García, Manuel Rodríguez, Ituriel Hernández, Ricardo Ortega, Imanol Martínez, Agustín Meza, Iván Vega, Carlo Magna García, Julieta Márquez, los Smythe, Alejandro Obregón, Miguel Dávalos, Mónica Durán, Manuel Puente, José Cruz, Mario Andrade, Manuel Naredo, Patricia Yáñez, Carlos Casas, Berenice Acosta, Pamela Jiménez, Luz Zavala, Quetzallin Torres, Roja Ibarra, Fátima del Rosario, Omar Alain Rodrigo, Genny Galeano, Rodolfo Armenta, Jean Paul Karstensen, Desiderio Sánchez, Adrián Palomo, Yvonne Ruiz, Alma Rosa Martín, Andrea Herrera, Javier Velázquez, Cecilia Navarro, Bernardo Lira, Andrea Ornelas, Jorge Martinolli, Jessica Íñiguez, Manuel Oropeza, Abelardo Rodríguez, y muchos miembros más de la comunidad teatral queretana, a quienes ofrezco disculpas por mi mala memoria .

Todo proyecto cultural, en donde los niños sean el objetivo, debe reunir cualidades específicas que los profesionales de la literatura, el cine y el teatro, se han esmerado en demostrar. 

En Querétaro muchos son los grupos que han dedicado sus esmeros a conversar teatralmente con los niños, sea en foros familiares o en vistas al colegio. Destaca, en este segmento, el trabajo consciente de Franco Vega, quien de manera profesional ha abordado el teatro infantil de manera frontal, proponiendo piezas clásicas, bajo el criterio de que los niños son suficientemente inteligentes. Franco evita tratar a los niños como retrasados mentales y sin desmenuzar la trama, simplemente la comparte con destreza y tiene éxito. Los niños detectan inmediatamente la impericia del actor, y no lo ocultan, ya que cuando el trabajo es malo, simplemente se desconectan del asunto teatral. Severos críticos son los niños.

Actor desde los años 70 de “Cómico de la Legua”, el cadereytense Franco Vega aprendió el oficio que después sería arte, de crear personajes teatrales. Al lado de actores universitarios que se encargaron de fundar la historia del escenario queretano, anduvo 20 años, hasta que en su calidad de Director General del grupo, creó su propio espacio. En 1992 nació “La Cartelera” en la colonia Jardines de la Hacienda, hasta donde se trasladaban familias para disfrutar de las obras dominicales que Franco Vega y sus actores ofrecían a la imaginación infantil. Más adelante “La Cartelera” se estableció en sitios más céntricos y la producción creció. De las piezas que recordamos despuntan el concierto sinfónico de  Sergei Prokofiev “Pedro y el Lobo”, que originalmente era realizado a dueto con el tecladista Manuel “Tato” Dorantes, haciendo los sonidos orquestales y de ambientación, en tanto Franco encarnaba a todos los personajes.  Montó “El Pozo de los mil demonios”, de Maribel Carrasco; “El Planeta Rojo”, de Raquel Barcena; “El Yeitotol”, de Verónica Maldonado. Para los jóvenes montó “El Molière Imaginario”, “Siete personajes en busca de actor”,  “Hoy Shakespeare o Shakespeare Hoy”, entre otras piezas. 

Los niños son el público de mañana. Los niños que son sensibilizados por el teatro son críticos y pensantes, capaces de tomar decisiones positivas. Los niños que se entusiasmaron con los trabajos de Franco Vega, en los años 90, hoy son adolescentes empáticos con quienes les rodean y con su grupo social. Si la comunidad teatral está pensando hacer trabajo administrativo con la Secretaría de Cultura de Querétaro, debe considerar que el Teatro Infantil es una prioridad que bien merece espacios y programaciones que lleguen a todas las Delegaciones y a todos los Municipios, pero deben hacer entender a la burocracia que los resultados no se verán en este sexenio, sino, tal vez, dentro de los próximos 20 o 30 años.

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