¡La UACQ ya tiene reina!

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POR SHARENY LÓPEZ SERRANO FOTOS MIGUEL CRUZ Noticias Alejandra Carlota Hernández Ledesma de diecinueve años fue presentada como reina de la Unión de Asociaciones de Charros de Querétaro, ante miembros de la comunidad de Cadereyta en Querétaro con un cálido cóctel en el Cortijo San Miguel, entrada la noche del pasado jueves veinte de abril al que acudió el presidente municipal de Cadereyta el señor León Enrique Bolaño y al presidente de la Unión de Asociaciones de Charros de Querétaro José Antonio Quiroz, quien fue el hombre encargado de solicitar el permiso ante los padres de la noble joven Uriel Hernández y Carlota Ledesma para que se convierta oficialmente en la Reina que represente a la Unión a partir de la inauguración del Campeonato Estatal el próximo veintiocho de abril en el Centro de Espectáculos Rancho Arroyo Negro, evento en el que Alejandra recibirá la corona con la que tanto soñó desde niña gracias a la influencia charra principalmente de su familia materna.

Aún no se ocultaba el sol cuando después de recorrer metros de empedrado por fin llegamos al rancho Cortijo San Miguel al que minutos después llegó la hermosa Alejandra Carlota luciendo un especial traje, y no únicamente por simbolizar a la tradición de su familia, sino porque ella misma lo había diseñado, desde las grecas hasta los botones de plata que hicieron relucir la tela de gamuza azul marino, “es un traje de media gala y me encantó para esta especial ocasión” nos confesó emocionada al contarnos que siempre que se viste para los eventos charros la ayuda su madre “siempre me ayuda a lograr el porte ideal antes de salir, no importa si es de china poblana o Adelita, nunca me deja sola y siempre me dice que se siente orgullosa de mí, pero mi abuelo Jesús Ledesma Reséndiz en especial siempre llora porque es una tradición que él nos heredó” externó con los ojos rosados a punto de que brotaran las lágrimas por el orgullo que significa para ella el nombramiento.

Como aún era temprano y estaban a espera de la llegada del resto de los invitados, amablemente la joven charra nos invitó a un recorrido exclusivo por el rancho en el que creció, sede de la gran presentación, “tenemos catorce caballos y yeguas” mencionaba orgullosa mientras caminaba dirigiéndose a las caballerizas “él es cachetón, cabe decir que es un dormilón, y será al que monte para las fotos” dijo, pero no era el único imponente animal, habían ponis y perros también que paseaban libres jugueteando con los distraídos miembros del caballerango y del equipo de imagen de esta Casa Editora, “éste otro es Jager y él su amigo el borrego” refiriéndose a la pequeña criatura que lo acompañaba a la hora de la cena “están juntos porque Jager es muy nervioso y el borrego lo ayuda a calmarse porque se acostumbra a los paseos entre sus patas” puntualizó mientras sumaba otras curiosidades de cada animal que habitaba en el rancho.

Sabía lo que hacía.

Segura y afable.

Elegante e inteligente.

Una mujer digna.

Una mujer charra.

Más tarde llegó el momento de las fotos, fue el momento ideal, el sol acariciaba el terreno sin fastidiar a nadie.

Cariñoso y noble, casi como el “cachetón” caballo que la llevaba sobre la silla, no se le tuvo que decir cómo posar para cada imagen, sabía su arte, manejar al caballo y calmarlo con caricias sobre el lomo.

A lo lejos su hermano Curiel y su equipo de charros la contemplaban con admiración, ni que decir de su abuela, la señora Carmen Leal Mancilla.

La charrería una cultura familiar.

Ya en la palapa los invitados ocupaban las mesas mientras bebían y comían tranquilos los ricos tamales y postres icónicos de la región como los tamales y las campechanas, éstas últimas que con sus mieles endulzaban aún más el mágico momento que si de haber tenido un sabor específico hubiera sido el mexicano.

Y no lo decimos solo por la cocina.

No.

La amabilidad y la atención estuvieron siempre presentes.

En cada sonrisa y cada palabra amiga que le dio la bienvenida a todos aquellos que por una u otra razón llegaban retrasados.

“¡Ahora que sí estamos todos empecemos por favor!” se escuchó en la fiesta por sobre los cantos del micrófono.

Cesó La música y al fondo del lugar con las estrellas ya en el cielo José Antonio Quiroz le pidió a la joven colmada de mocedad Alejandra Carlota Hernández Ledesma que le hiciera el honor de aceptar el título de reina, “haré todo lo que está en mí para brindarle honor a la Unión de Asociaciones de Charros, de eso pueden estar seguros y gracias por esta maravillosa oportunidad de tan digna distinción”.

¿La persona más conmovida? Su madre Carlota, “la familia Hernández Ledesma hoy está de manteles largos y que en este lugar, en este rancho que fue propiedad de mi abuelo Alfonso Ledesma, nunca me hubiera imaginado tal suceso”, pronunció al micrófono conmovida de saber que su hija estaba dejando un legado a seguir en el deporte.

“Las escaramuzas somos el símbolo de la elegancia en la Charrería, de ese amor a la familia charra.

Somos el manto que cubre a los charros, somos una parte fundamental para la fiesta charra y su familia” nos afirmó la Reina aclarando que posiblemente si en algún momento la charrería se interpusiera entre sus estudios de Derecho en la Universidad Anáhuac, entonces dejaría sus estudios.

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